La PRIMAVERA, la sangre altera

Hoy a las 04:50 horas se inicia la primavera en el hemisferio Norte, y con muchos deseos de que la primavera traiga esas deseadas lluvias que tanto anhelamos, celebramos la llegada de la estación de las flores y del despertar de la vida tras el invierno. La primavera astronómica ha llegado este viernes 20 de marzo a las 04:50 horas, a las 03:50 horas en Canarias, y durará 92 días y 18 horas, hasta que finalice el 20 de junio, al comenzar el verano, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN). 

Durante la primavera Venus será visible tras la puesta de Sol hasta finales de mayo, al final de la estación pasará a verse al amanecer junto con Marte, Júpiter y Saturno, que serán visibles durante toda la primavera. El 5 de junio tendrá lugar un eclipse penumbral de Luna que será visible en Europa, África, Asia y Australia; este eclipse será visible en España. 

Asimismo, el cambio de hora llegará el domingo 29 de marzo y se recuperará el horario de verano y el 12 de abril será el Domingo de Pascua. El cambio de hora se produce, como es habitual, al iniciarse el último domingo de marzo. A las 02:00 de la madrugada hora peninsular del domingo 29 de marzo habrá que adelantar el reloj hasta las 03:00, con lo que este día tendrá, oficialmente, una hora menos pero, en cambio, podremos entrenar ahora de día y no tener que salir del agua casi denoche.

El inicio de las estaciones se produce en los instantes en que la Tierra se encuentra en unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol, algo que está fijado por un Convenio internacional que precisa que en el caso de la primavera, la posición es aquella en que el centro del Sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el norte. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, y por eso, a esta circunstancia se la llama también equinoccio de primavera. En este instante en el Hemisferio Sur se inicia el otoño.

La primavera puede llegar en tres fechas distintas, según la llegada del equinoccio estacional. Así, la estación puede comenzar entre los días 19 y 21 de marzo. Durante el siglo XXI, el año en que la primavera llegó más tarde fue 2003 y el año en que será más tempranera es 2.096. Estas variaciones se deben al modo en que encaja la secuencia de los años según el calendario (unos bisiestos, otros no), con la duración de cada órbita de la Tierra alrededor del Sol (una duración conocida como año trópico).

El IGN recuerda que en esta época del año la longitud del día se alarga rápidamente y que en las latitudes de la Península, el sol sale por las mañanas antes que el día anterior y por la tarde alarga su puesta, lo que alarga el día casi tres minutos cada 24 horas. En cuanto a la actividad del Sol, ésta se caracteriza por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y protuberancias, y en la Tierra, se aprecia en alteraciones en la propagación de las ondas de radio y en una mayor presencia de auroras polares. Dicha actividad se sigue en periodos de unos 11 años y se asocia al ciclo magnético del Sol.

En la actualidad, este es el ciclo solar 24, que comenzó en 2008 y se prevé que llegue a su máximo en mayo de 2013. Según las estimaciones realizadas por NOAA y Space Weather Prediction Center, durante la primavera el número de manchas solares alcanzará valores entre 70 y 95.

LUNAS Y LLUVIAS DE METEOROS 

El próximo 4 de mayo se producirá una ocultación de Mercurio por el Sol, el 5 de junio tendrá lugar un eclipse penumbral de Luna que será visible en Europa, África, Asia y Australia (por tanto, también en España) y el 19 de junio se ocultará Venus por la Luna, lo que ocurrirá durante el día.

La primera luna llena de la primavera se dará el 8 de abril y las siguientes se producirán 29 o 30 días después. En esta estación habrá otras tres lunas llenas, concretamente el 7 de mayo y el 5 de junio.

Las principales lluvias de meteoros de la primavera serán las líridas, con un máximo hacia el 22 de abril, y las eta acuáridas, cuyo máximo sucederá hacia el 6 de mayo.

La primavera es un buen momento para observar el cielo, pues las noches todavía son largas y hace menos frío que en invierno. Una de las constelaciones más características de esta estación es Leo, fácil de localizar hacia el sur tras la puesta de Sol por su forma de signo de interrogación invertido.

Mirando hacia el norte de Leo, puede encontrarse también fácilmente reconocible la Osa Mayor. Hacia el este de Leo destacan las constelaciones de Virgo y del Boyero, cada una con una estrella brillante: Spica en Virgo y Arturo en el Boyero. El triángulo formado por estas dos estrellas y por Régulo en Leo se denomina triángulo de la primavera, y su localización en el cielo proporciona un buen punto de partida para empezar a explorar el resto de las constelaciones visibles durante la estación.

En cuanto a los planetas, al amanecer serán visibles Marte, Saturno y Júpiter y, desde mediados de junio, Venus, en tanto que al anochecer se verá Venus hasta finales de mayo.

Finalmente, el Instituto Geográfico Nacional subraya que con unos prismáticos grandes o con un pequeño telescopio que estén dotados de un filtro lunar se podrá observar en este periodo el relieve de la luna. Cuando la noche es más oscura por haber luna nueva se puede tratar de ver nebulosas de emisión como el complejo de nebulosas de Orión, el grupo de las estrellas Pléyades y el resto de supernova conocido como la nebulosa Cangrejo. Igualmente, con prismáticos también se podrán ver las lunas más brillantes de Júpiter y se podría hacer un recorrido por la franja estrellada que constituye la Vía Láctea.